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EL COSTE TOTAL DE PROPIEDAD O TCO: LA CLAVE A LA HORA DE ELEGIR LA CERRADURA ELECTRÓNICA SIN LLAVE EN LA GESTIÓN DE INFRAESTRUCTURAS

A menudo, cuando un operador de infraestructuras está considerando un modelo concreto de cerradura electrónica, la principal variable de decisión es su coste. Es decir, el CAPEX (Capital Expenditures) o inversión. Obviamente el coste de la cerradura electrónica es un variable importante para decidir, pero ¡no debería ser la única!

EL COSTE TOTAL DE PROPIEDAD O TCO: LA CLAVE A LA HORA DE ELEGIR LA CERRADURA ELECTRÓNICA SIN LLAVE EN LA GESTIÓN DE INFRAESTRUCTURAS

¿Porqué? ¿Qué otras consideraciones hay que tener a la hora de decidir por una u otra cerradura electrónica?

La respuesta es: el coste total de propiedad, o, en inglés, TCO (Total cost of ownership). O lo que es lo mismo, el OPEX (Operational Expenditures). Y es que, en este caso más que nunca, lo barato sale caro. Explicamos qué es el TCO y como se calcula para el caso de una cerradura electrónica.

En el post de Cerraduras Electrónicas para gestión de infraestructuras explicábamos los distintos tipos de cerradura electrónica. Pues bien, a la hora de decidir, la cerradura electrónica con baterías no aguanta un análisis comparativo de TCO contra la cerradura electrónica con NFC. Veamos porqué.

En la cerradura electrónica con batería, una gran partida de coste que debe sumarse al TCO, es el coste asociado a cambiar centenares (¿miles?) de baterías esparcidas por vastos territorios. No estamos hablando solamente del coste de la batería en sí mismo, sino del coste de desplazar un técnico, cambiar la batería y probablemente también el coste de reprogramar la cerradura (en función de la tecnología). En algún modelo de cerradura electrónica o candado electrónico, además, no es posible cambiar la batería teniendo que reemplazar el candado entero. Poco importa la duración de la batería: uno, dos o tres años. Es cuestión de tiempo. En un análisis TCO a diez años, anualizando los costes de cambio de baterías teniendo en cuenta la duración media, las curvas TCO de una cerradura electrónica con batería y de otra sin batería, se van separando irremediablemente. Las curvas divergirán más o menos rápido, pero divergen sin remedio.

Hay que tener en cuenta, además, que las baterías no se agotan todas a la vez. La duración depende de muchos factores como la exposición al calor, al frío, el uso, etc. Esto acaba repercutiendo en mantenimientos preventivos de reemplazo de baterías antes de que se agoten y, por tanto, reduciendo su coste de vida.

Finalmente, hay una partida de costes ocultos difíciles de calcular (y que no se han tenido en cuenta en el ejemplo de abajo) pero costes, al fin y al cabo, como el reemplazo de cerraduras electrónicas por fallos una vez ha expirado la garantía. La cerradura electrónica sin batería tiene menos elementos de fallo. O costes ocultos, por ejemplo, asociados al hecho de desplazar una cuadrilla 200Km para acceder a un emplazamiento, y no poder entrar en él por baterías agotadas. Esto es especialmente grave cuando quién entra no es el operador de infraestructuras, si no su cliente.

A continuación, hacemos un ejercicio teórico de cálculo de TCO.

Si bien no es un análisis en profundidad, la diferencia de TCO entre la cerradura electrónica con batería y sin batería es tan grande, que disponer de información más precisa no aporta mucho a la decisión. Para el cálculo de TCO se necesita:

Datos generales
  • Número de cerraduras electrónicas o candados
  • Número de llave o usuarios
CAPEX (inversión)
  • Coste de la cerradura electrónica
  • Coste de las llaves (físicas o móviles)
  • Coste de instalación: este importe debería ser el mismo para ambas tecnologías de cerradura electrónica.
  • Coste del software.
  • Coste de los equipos IT para la plataforma de software. Esto incluye compra de software de terceros, así como hardware.
OPEX (costes recurrentes)
  • Duración media de la batería de la cerradura electrónica con batería.
  • Coste de la batería.
  • Coste medio de reemplazo de la batería (desplazamiento, horas/hombre, etc). Este coste debe anualizarse.
  • Coste anual de la plataforma de gestión.
  • Coste anual de las llaves móviles.
Cualesquiera que sean los valores de las variables indicadas, la conclusión siempre es la misma: la cerradura electrónica con batería acostumbra a ser más “barata” inicialmente. Pero con el tiempo, con muy poco tiempo, dicha cerradura acaba siendo carísima de mantener. En el gráfico inferior vemos la curva azul, la cerradura electrónica sin batería, que empieza desde mucho “más arriba”, es decir, es más cara. Sin embargo, la pendiente de la gráfica es muy poca. Solamente tiene el coste de alquiler de la plataforma de gestión.

Al mismo tiempo, la gráfica naranja empieza “de más abajo”. Es más barata. Pero la pendiente es vertiginosa ya que, a parte del coste de alquiler de la plataforma, incorpora el coste de mantenimiento de baterías. En el ejemplo teórico de abajo, al segundo año ya sale mejor haber decidido por la cerradura sin batería. Y la cosa se complica aún más cuántas más cerraduras tenga la infraestructura: la gráfica azul apenas se mueve mientras la naranja crece más rápidamente.

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